Para llorar con ganas

Los cisnes son blancos por Netcos81

De acuerdo en que las crisis económicas modifican las estructuras de la sociedad. Las cíclicas crisis del capitalismo se explican en la teoría económica clásica como espacios de tiempo en los que se purgan los excesos y las equivocaciones del sistema y, además, se reasignan nuevamente las inversiones y el ahorro para dedicarlos a la creación de riqueza efectiva.
En la situación española actual se han producido masivas inversiones improductivas en la compra de terrenos y en la construcción de edificios, en ambos casos con fines especulativos y merced a que los tipos de interés eran bajísimos; ahora que el mercado ha dictado veredicto y no hay consumidores dispuestos a asumir el riesgo de seguir comprando, toca la liquidación de los activos improductivos y una reasignación del ahorro a otras finalidades más rentables.
¿Cuáles son esas nuevas inversiones productivas? También de acuerdo con la teoría clásica del capitalismo, es imposible adivinarlas porque de lo contrario, y si alguien lo supiese de antemano, habría descubierto la gallina de los huevos de oro ya que lograría maximizar sus inversiones hasta el infinito, lo cual nunca ha sucedido en la historia de la humanidad, salvo, claro está, en el uso de la información privilegiada procedente de quien detenta el poder, sea un emperador, el rey de Dinamarca, un concejal o un funcionario de las agencias de calificaciones autonómicas de urbanismo.
Desde posturas antagónicas a las clásicas, o a veces desde la mera confrontación dialéctica, se achaca a los economistas el ser incapaces de guiar los procesos económicos hacia situaciones lineales y constantes de creación de riqueza. En el fondo estas críticas se adhieren al viejo principio mecanicista de la ilustración consistente en que cualquier curso natural o social puede ser explicado como una máquina totalmente predecible. Sin embargo, nuestros paradigmas de conocimiento actuales abogan por la consideración de la realidad de una manera probabilística, o sea, hemos descartado las consideraciones de Enstein quien creía en un mundo lineal y predecible: «Dios no juega a los dados».
En la teoría económica actual se ha puesto de moda la teoría del cisne negro, es decir, una situación muy improbable y por ello inimaginable y que, sin embargo, surge en la realidad económica, o acaso en la vida diaria. Me he acordado de esta teoría porque hoy ha aparecido en ‘El Día’, periódico independentista tinerfeño, el siguiente cisne negro:

«Con el objetivo de “aprovechar el tirón” de la incipiente recuperación económica, la patronal provincial CEOE-Tenerife ha planteado ya al Gobierno autónomo que costee el 100% de las contrataciones temporales que hagan los empresarios. La medida supondría trasladar al ámbito privado el modelo que hoy aplica el Servicio Canario de Empleo (SCE) a través de ayuntamientos y cabildos».

«Pero, a priori, la posición sindical no permite atisbar un acuerdo. Para el secretario de Empleo e Innovación de CCOO-Canarias, Francisco Pozo, sería una “locura” costear el 100% de las contrataciones de las empresas. “Cualquiera que carezca de capital podría beneficiarse. Si le damos esto a la empresa privada, ésta no arriesgará ni un duro y todo serán beneficios”, censura».

O sea, los empresarios quieren una economía comunista en la que no haya libre mercado laboral y el sindicato clásico del comunismo español de los últimos cincuenta años se niega a ese tipo de concepción económica sea la imperante en el Estado. El mundo al revés.
Con estos pelos y esos tintes es del género tonto pedir a los economistas que hagan predicciones.

Dejo una escena de la película ‘El cisne negro’, tan de moda en estos días