En España debería ir mucha gente a la cárcel

Cañiceros, no dejen de leer el artículo que firma Pablo Molina en una publicación digital a la que los izquierdistas con falta de un agüita llaman de la “derecha retrógrada”.

Escojo dos párrafos:

“…Como en el chiste del dentista y su paciente, aquí hay una cadena de culpables agarrándose mutuamente del escroto, pendientes de cualquier apretón del vecino para desatar el efecto dominó, de forma que nadie salga indemne…”

“…Los gestores de las cajas de ahorros arruinadas fueron nombrados por los políticos autonómicos, que a su vez se beneficiaron de unos préstamos preferentes para construir sus chorraditas, imposibles de devolver si no es a costa de los ciudadanos…”

Hago dos matizaciones, no sé si adecuadas: Molina ha utilizada malamente el término “escroto” porque esa parte del cuerpo es un trozo de piel más o menos sensible que  sólo es el forro de lo que tanto duele en caso de apretura, compresión o estrujamiento; tampoco estoy de acuerdo con la locución “chorraditas”, que no es descriptivo de las comisiones que esta entrada de cabrones se ha llevado a costa de arruinar a tantísima gente.