La Guerra Civil española y los bombardeos aéreos (IV)

Parte IV: Bombas y terror. De Extremadura a Madrid

Tras una breve introducción sobre el panorama político europeo en el año 1936 así como la anotación de los más importantes aparatos aéreos enviados a uno y otro bando, comenzaremos a analizar la participación de estos ataques aéreos en los primeros meses de la guerra. Más concretamente desde el avance de Yagüe por Extremadura (Agosto-Octubre de 1936) a la Batalla de Madrid (Septiembre-Noviembre de 1936).

Para el sur de España, el avance de las columnas rebeldes supondrá un exterminio sistematizado e institucionalizado de población civil, que mejor dejamos para otra ocasión. Las tropas africanistas apenas se detienen asegurando posiciones, sino que avanzan rápidamente rumbo a Madrid para consumar así el golpe de Estado. Velozmente, las columnas de Yagüe avanzan sobre Extremadura a tal velocidad, que para el 10 de Agosto habían avanzado ya 300 Km hasta Mérida. La explicación de esta rápida conquista, que algunos suponen la segunda más fulminante y extensa de la primera mitad del Siglo XX (Beevor, 2005), podemos buscarla en el error republicano de pretender defender el campo abierto con milicianos, que aunque de gran espíritu, arrojo y valentía (con permiso de Pío Moa), de capacidad de combate y mando prácticamente nula (incluso los oficiales regulares huían de los aviones rebeldes). Pero además, es inestimable la experiencia de las tropas africanistas, fogueadas ya en las guerras irregulares de Marruecos, y en el uso acertado del apoyo aéreo y artillero. Respecto a esto, podría ilustrarnos de sobremanera una nota del comandante de la Legión Cóndor Von Richthofen: “los rojos huyen de los aviones alemanes”. Para la toma de Mérida, nos encontraremos con una imagen que a partir de ahora se hará popular en los primeros meses de la guerra: artillería y bombarderos machacando a la población civil y tropas africanas acabando el trabajo a punta de bayoneta.

El debate sobre si la fuerza aérea nacional fue decisiva o no en la guerra, cuestión muy discutida, queda en mi opinión reflejada en estos primeros días del conflicto en un telegrama que Yagüe manda a Franco el 14 de Agosto para solicitar aviones que le apoyen en la toma de Badajoz. Lo realmente curioso es que esta ciudad extremeña estaba escasamente defendida por 2.000 milicianos pobremente armados y 500 soldados regulares. Podemos imaginar que su función era la de reducir el número de bajas rebeldes, aunque mi opinión es que el uso de los aviones fue fundamental a la hora de provocar el terror entre las filas de milicianos y también sobre la población civil. El desenlace en Badajoz será más de lo mismo: bombardeos y matanzas aleatorias de civiles inocentes.

Para comienzos de Septiembre Yagüe alcanzó el valle del Tajo, y la última ciudad importante antes de Madrid, Talavera de la Reina, fue tomada con un rápido movimiento de tenaza y el contundente apoyo aéreo y artillero (Beevor, 2005). El camino a Madrid estaba despejado.
El 23 de Octubre se bombardeó por primera vez Madrid. Aviones Junker 52 se cobraron la primera matanza en la capital española, sus bombas cayeron en Fuencarral, Preciados y la Calle de la Luna. Escribe Luís Enrique Délano que “de una cola de mujeres que compraban alimentos sólo quedan trozos de carne quemada, hacinamiento de cadáveres”. Estas matanzas indiscriminadas continúan el 30 de Octubre donde 60 niños de una escuela de Getafe saltan por los aires. Ante este panorama asolador, un chorro de agua fresca caería sobre el bando republicano, pues el 28 de Octubre de 1936 llegó la ayuda soviética. Numerosos cazas I-15 (Chatos) e I-16 (Moscas) a los que se sumaron los bombarderos Katiuska llegados el 29 de Octubre supusieron una mejor defensa de los cielos de Madrid. Sin embargo, estos aparatos tenían estrictas órdenes defensivas, por las cuales no podían abandonar el espacio aéreo madrileño. La batalla aérea más importante tuvo lugar el 13 de Noviembre de 1936 (Larrazabál, 1970) donde 14 cazas Fiat se enfrentaron a 13 Chatos.
El 19 de Noviembre se produce un hecho que traerá graves consecuencias para la ciudad capital: el mando rebelde consideró que la toma de Madrid no iba a ser cosa ni fácil ni rápida, por lo que para evitar el derroche innecesario de efectivos, la ciudad sería sometida a un agudo y constante bombardeo tanto artillero como aéreo. Por primera vez en la Historia una gran ciudad es sometida a un bombardeo intensivo. Decía Vicente Rojo sobre este tema que “los africanistas habían dejado patente su incapacidad para la guerra regular y la inutilidad de su táctica de la fuerza bruta ante un adversario escasamente armado y organizado, aunque lleno de entusiasmo y bien dirigido; y ahora recurrían, una vez más, al terror, su verdadera especialidad.” Numerosos aparatos alemanes e italianos realizaron un verdadero y macabro experimento de guerra psicológica con el fin de amedrentar a la población madrileña, sin embargo, lo que consiguieron fue todo lo contrario: “aumentar el ardor de la población” (Beevor, 2005)
En unas declaraciones a The Times Franco afirmaba que destruiría Madrid antes que dejársela a los rebeldes, cosa que al final pareció suceder. Cientos de edificios fueron sumidos a escombros, inmuebles que iban desde las viviendas más humildes hasta el palacio de Liria, propiedad del impúdico duque de Alba, “quién acusaba cínicamente a la República de ser responsable de los daños sufridos en su casa, pero que no mostraba ninguna sorpresa ante la brutal incongruencia de un ejército nacional que se dedicaba a destruir su propia capital con cómplices extranjeros” (Beevor, 2005). Entre algunos edificios emblemáticos destruidos por los bombarderos destacan: Hospitales, El Prado, el Museo Antropológico, el Archivo Nacional o la Biblioteca Nacional. Los cálculos hechos sobre la cantidad de bombas lanzadas sobre Madrid son confusos y muy discutidos, pero haciendo uso del diario de Von Richthofen podemos acercarnos a la realidad comprobando que sólo el día 4 de Diciembre su Ju 52 arrojó 36 toneladas de bombas sobre la capital española. Que cada uno estime y haga sus cálculos.
Wolfram Von Richthofen
En conclusión, podemos decir que los bombardeos sobre Madrid supusieron la prueba negativa a esa pretensión o teoría de inutilizar una nación bombardeando a la población civil de las ciudades. La población madrileña no sucumbió ante los bombardeos, sino todo lo contrario, su coraje, entereza y ganas de combatir aumentaron con cada matanza. Estos fenómenos sucedieron de igual forma en la población londinense durante los bombardeos de Londres en la Batalla de Inglaterra (1940-1941); durante la Batalla de Stalingrado (1942-1943), donde nuestro amigo Von Richthofen se cobra 400.000 civiles; o los bombardeos al final de la guerra sobre ciudades alemanas como Hamburgo, que probablemente alargaron el conflicto innecesariamente.
Darlantan
BIBLIOGRAFÍA
BEEVOR, ANTONY. La Guerra Civil Española; Crítica, Barcelona, 2005
DÉLANO, LUIS ENRIQUE. Cuatro Meses de Guerra en Madrid, Panorama, Santiago de Chile, 1937, p.75).
BLANCO. Vicente Rojo, p. 185
DIARIO DE GUERRA DE VON RICHTHOFEN
SALAS LARRAZABAL, JESUS. La guerra de España desde el aire, Ariel, Barcelona, 1970, p.140

2 comentarios on “La Guerra Civil española y los bombardeos aéreos (IV)

  1. “sólo el día 4 de Diciembre su Ju 52 arrojó 36 toneladas de bombas sobre la capital” ¿Cuántos viajes hizo ese día? ¿Tienes una idea de cuántas bombas podía cargar uno de esos aviones?  Así a ojo, toda la información del artículo es igual: mentiras y medias verdades a partes iguales.
    PD la respuesta debería ser: más de 70 viajes ¿te parece verosímil lo que has escrito?

    • ¿Mentiras? ¿Es mentira el ataque fascista a la democracia, los fusilamientos masivos, los bombardeos a las ciudades y el exterminio de “las hordas marxistas”? Usted y gente como usted son los negacionistas del exterminio nazi y de las atrocidades del fascismo. Sólo España mantiene calles a tal calaña criminal, con Franco y Yagüe a la cabeza. La labor ahora de los que amamos la historia y la libertad (la verdadera libertad, no la que usan los cripto fascistas del PP) es dar a conocer a la gente joven lo que el odio fascista hizo (y aún hace) en España y el mundo.