El pueblo grita a los políticos frases incómodas cuando le apetece, casi siempre si el poder no complace sus querencias, a los políticos les pone frenéticos que la plebe les lance improperios y denuestos, por ello procura el ejercicio del pan y el circo. No es cuestión que se arme la marimorena por un poco de pólvora china, artículo que por mor de la deslocalización de la producción y otras zarandajas está la mar de barato y además alegra la pupila con colores indecibles. Ahora recuerdo que en un escrito de hace poco imaginaba a Javier Eloy lanzando petardazos de colores para que el castillito del antiguo Cuartel de la Guardía Civil se mostrara en todo su esplendor de sueño y fantasía. El pueblo quiere fiesta para conjurar las penas del poco trasiego monetario y el poder le manda al perro para que olisquee las esquinas y las jorobas de los camellos.Nerón, para dar auténtico circo de los faraones a la parroquia, mandó traer a Roma barcos cargados de arena del desierto de Egipto, en lugar de que las naves trajesen en su bodega el grano para el pan que llenaba la barriga del pueblo. Nos cuenta Suetonio que “la indignación que el hecho produjo fue tan general, que no hubo ya ultraje que no se prodigara al emperador. Sobre la cabeza de una estatua suya colocaron un moño de mujer con esta inscripción griega: Llegó, finalmente, la hora del combate; y esta otra: Que lo libre, pues.” El arte de gobernar es el arte del equilibrio en la cuerda floja que va del pan al circo sobre la cocodrilera, que es el lugar de pasto de los cocodrilos con dientes sin anestesia.
El pueblo, luego de ver los fuegos artificiales, ha gritado en el atrio de la iglesia de San Pedro a Rafael Yanes y a Carmen Cabrera: “Mucho ruido y pocas nueces”. El pueblo es sabio y confunde las nueces con las cajas chinas, con ello quiere decir que el ruido es mucho y las cajas chinas pocas. Las cajas chinas en las fiestas mayores y patronales de Güímar las puso de moda Javier Eloy, segunda vez que lo nombro, pero los artistas alumbran los propósitos de los pueblos y se anticipan a ellos, no se bien por qué. Así, quemar una caja china es el símbolo de quemar una vela de buena cera y ofrecer los humos y la luz a nuestro patrono mayor o a nuestro mayor patrono, que tanto da, como tanto da fiestas mayores o fiestas patronales, aunque el alcalde hable de una manera y la concejal de otra. Tanto da. La luz es la reina de la oscuridad y por ello quemamos cajas chinas con colores elementales. A mi me gustan más las ruedas de fuego para rasgar el velo de la oscuridad, la luz debe girar sobre si misma, igual que se retuerce el tiempo.
No preveo que el pueblo le coloque al alcalde un cartel sobre el moño, más que nada porque no es Nerón, por mucho que cuando vaya a Madrid para el asunto de las costas de Agache sólo traiga arena para la nueva playa de Candelaria. Tampoco creo que haya llegado el momento del combate para el Presidente del Partido Socialista en Tenerife, aunque haya señas. De momento los güimareros hemos de rezar para que Coronitas nos limpie la playa, nunca México habrá hecho tanto por nosotros.
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