La mayor plaga de la historia de la Tierra

Almacenado en la categoría Opiniones de nuestros lectores y enviado el 22 de diciembre de 2009 a las 22:33.

Por Javier

En la naturaleza se considera plaga a cualquier animal que produce daños en el entorno que lo rodea y que afecta a otras especies, incluido el hombre, o al equilibrio del ecosistema en donde se encuentra. Bien, el animal en sí no es una plaga, sino lo es para el lugar en donde se encuentra. Así, los conejos son muy beneficiosos en Europa, pero cuando los llevaron a Australia causaron estragos para las demás especies y entorno. Las langostas no son de por sí una gran molestia, salvo que tengan exceso de cultivos que arrasar y poder seguir con su reproducción. Un escarabajo no acaba con la población de las palmeras de un lugar, si no es trasladado de forma no natural y se encuentra con una planta que no ha desarrollado defensas contra éste. Normalmente, la naturaleza se encarga de solucionar este tipo de problemas por sí sola y vuelve a equilibrar cualquier anomalía que se presente, restableciendo o compensando los daños ocasionados. Hasta que llegó el ser humano que, desde finales del siglo XIX, se ha convertido en la mayor plaga de la historia de este planeta.

Estamos agotando todos los recursos disponibles de nuestro entorno, acabando con miles de especies todos los años. Volvemos nuestros asentamientos más perjudiciales para nuestra salud, renunciando al verde y azul de la naturaleza y cambiándolo por el gris de las carreteras y grandes edificios, viviendo en entornos artificiales. Nos amontonamos en núcleos urbanos de forma poco natural, teniendo que invertir mucho tiempo en traslados, soportando grandes aglomeraciones de personas de forma innecesaria, sometidos a niveles de ruido y contaminación por encima de los umbrales que podemos soportar. Exigimos a nuestro cuerpo que viva de una forma que no es para la que está preparado. Prisas, urgencias, consumo, trabajo, deudas. Dejamos poco tiempo para la familia, el amor, la amistad, el ocio, la cultura, el deporte, la reflexión. Vivimos en constante tensión. Una tensión que disminuye nuestra tolerancia y nos hace exteriorizar toda nuestra agresividad hacia los demás.

Hemos desaprovechado una de nuestras últimas oportunidades. En Copenhague, no se ha llegado a ningún acuerdo porque, en el fondo, a nosotros nos da igual lo que ocurra con nuestro planeta. No somos conscientes de la gravedad de lo que estamos provocando. Hablamos de que nuestros políticos no se comprometen, al mismo tiempo que queremos más carreteras para ir con nuestro todoterreno a todos lados. No queremos contaminar, pero no podemos vivir sin calefacción ni aire acondicionado. Hablamos de reciclar, pero  no somos capaces ni de llevar al supermercado nuestra propia bolsa, tiramos las pilas a la basura o la nevera en el primer barranco que nos pille cerca.  Exigimos agricultura ecológica, pero nos echamos las manos a la cabeza cuando nos cobran la lechuga a dos euros. Nos preocupamos por el agua, mientras jugamos al golf, vamos a spas, endulzamos nuestro barco o llenamos nuestra piscina. Nos quejamos de las antenas de telefonía, pero nos cabreamos si no tenemos cobertura. Queremos que trasladen la refinería y a la vez nos quejamos del precio de la gasolina.

Dentro de poco no habrá vuelta atrás. Ya nadie duda de que las acciones del hombre sobre La Tierra vayan a conseguir que nuestros hijos y nietos vivan en un mundo peor. Nuestros políticos no han llegado a ningún acuerdo porque nosotros no lo hemos exigido en voz alta, sino con la boca pequeña. Creemos que no es cierto que el mundo se vaya a ir a la mierda. Con el velo tapándonos los ojos, pensamos que nunca va a ocurrir.

No se trata de renunciar a todo para salvar al mundo. Se trata de buscar la forma de tener lo mismo, o incluso vivir mejor, pero sin dañar nuestro hogar. Ahora más que nunca, tenemos la capacidad tecnológica para desarrollar un mundo más ecológico. Sólo falta la voluntad humana. Pero si cada uno de nosotros no grita en voz muy alta que quiere un cambio, nunca se producirá.

Popularidad: 1%



4 comentarios

  1. #
    hulk
    diciembre 23rd, 2009 at 11:13 am

    Hola a todos,
    estoy de acuerdo con usted. Creo que el problema es el dinero, por ahora no es rentable salvar al Planeta.
    Algo parecido a su comentario decía el agente Smith: “…Intenté clasificar su especie, verá me dí cuenta de que en realidad no son mamiferos, todos los mamiferos de este planeta desarrollan instintivamente un lógico equilibrio con el hábitat natural que los rodea, pero los humanos no lo hacen, los humanos se trasladan a una zona se multiplican y siguen multiplicándose hasta que todos los recursos naturales se agotan, así que el único modo de sobrevivir es seguir extendiéndose hasta otra zona. Existe otro organismo en este planeta que sirve el mismo patrón, ¿sabe cual es? un virus, los humanos son una enfermedad, son el cancer de este planeta, son una plaga…”
    Un saludo

  2. #
    MartillodeHerejes
    diciembre 23rd, 2009 at 19:12 pm

    Me tomaré ese comentario de asemejarme a un virus con espíritu navideño”,..jajaja
    No voy a enrollarme: mi teo´ri es que en Copenhaghe se intentó crear un nuevo mercado ( el de emisiones )partiendo de la nada ( bueno, de una coincidencia científica pero cuya cuantificacion genera incluso encarnizados debates en la comunidad científica ).
    Lo que acabó ocurriendo es que esta Gran Crísis es asimétrica, …y los BRICs no se chupan el dedito.
    Felices Fiestas.
    Martillo de Herejes

  3. #
    cicelit
    diciembre 25th, 2009 at 11:08 am

    Felices días, y que cada dia sea navidad para todos.

    esta muy bien que nos preocupemos y sobre todo que nos ocupemos, cada uno dentro de su ambito,de los problemas ambientales. Pero se a parado alguien a pensar que quizas sea igualmente importante ocuparse de adaptar nuestras costumbres y formas de vida, a los cambios venideros.
    Nos estan vendiendo la moto, activando nuestras cociencias, y justificando las politicas dirigidas por los bloques de siempre. Ha ver, si se les cae la careta y respetamos los equilibrios sociales, economicos, y por supuesto a la naturaleza, que es que no tenemos los humanos tanto poder como el que nos quieren hacer creer.
    Seguramente una gran leccion de humildad se nos avecina.
    Y no quiero parecer un iluminado, pero si que estoy cansado de informaciones interesadas, y faltas de respeto a la ignorancia colectiva.
    Y prospero año.

  4. #
    Ameba
    enero 2nd, 2010 at 22:04 pm

    Todas las plagas mueren de éxito.

Deja un comentario

Debes estar logueado para publicar comentarios.

blank