Lugares

Lugar es una palabra bonita. A mí me gusta. El mundo está compuesto de lugares, también llamados sitios o parajes; los podemos encontrar, además, ocupados o sin ocupar; y, según el criterio de la RAE, pueden ser ocupados por un “cuerpo cualquiera“. Lo del cuerpo cualquiera es divertido. Da pie a un sin fin de posibilidades, algunas graciosas y disparatadas. Porque, ¿qué es un cuerpo cualquiera? Yo creo que un cuerpo cualquiera puede ser el agua en una piscina; lo mismo da, a tal efecto, que la piscina se encuentre abierta, cerrada o en periodo de licitación pre-electoral. Un cuerpo cualquiera puede ser, también, un vecino, da lo mismo el sexo, ocupando o por ocupar ese espacio concreto que, por motivos azarosos y nada malintencionados, hemos puesto de ejemplo, es decir, la piscina.

Límites

Mis vecinos discuten a menudo. Cuando digo vecinos, por cierto, no me refiero a los vecinos de un edificio, una calle o un barrio, sino al conjunto de habitantes de este pueblo, es decir, a los güimareros, que así responden ante Dios y ante la Historia. Como iba diciendo, antes de esta pequeña y necesaria aclaración, mis vecinos suelen discutir. Los motivos son dispares. Desgraciadamente para mí, no suelo compartir las sensibilidades y preocupaciones de mis vecinos; aunque, visto desde otro punto de vista, podríamos decir que son precisamente ellos, mis vecinos, los que no comparten, ni por asomo,  mis pasiones e inquietudes. De una forma u otra, que lo mismo da, mis vecinos discuten, ¡y de qué manera!, ante determinados eventos, situaciones o actitudes. No me extenderé en ellos ni un minuto, ya que, por un lado, ustedes saben mejor que yo cuáles son esos problemas y, por el otro, nada tiene que ver con el objetivo de esta pequeña reflexión. Llegados a este punto, he de compartir con ustedes que esas discusiones, las de mis vecinos, me irritan en su mayoría. A pesar de ello, y al contrario de lo que muchos puedan pensar, no es el asunto de la discusión lo que subleva mis ánimos.

Carolina Ramos, la de Si Se Puede

Ay, Carolina, lo que es la juventud, sólo a los de tu edad se les ocurre tocar cornetas y clarines para congregar a las fuerzas transformadoras del municipio. Aquí, en este valle del olvido, las energías telúricas son las únicas capaces de transformar cuando a ellas les da la real gana; bueno, lo telúrico y también la torrencialidad de la lluvia y el silbido de los vendavales. Con una cadencia de millones de años primero es la creatividad de la roca fundida y luego la lija del agua y el viento. Precisamente esos misterios que tú postulas ya los cantó Ovidio

Los cien mil que no existieron

Las fiestas de la Bajada, y la Subida, de la Virgen han estado moviditas, de mareo diría, más en lo político que en lo religioso, aunque en este último aspecto también han habido errores, que disculpo porque creo que en ellos no ha habido mala fe. Circunscribiéndome a lo político, el Ayuntamiento ha mentido con descaro en cuanto al número de personas que acuden a esa fiesta. Es imposible que bajasen a las playas de Chimisay «más de cien miel personas», como sostiene el discurso de Luisa Castro.

Es la campaña electoral, que ya empezó

La Bajada y posterior Subida de la imagen de la Virgen de El Socorro al caserío, junto a las playas de Chimisay siempre da que hablar. Pero este año ha sido especial. Las polémicas se han sucedido y entre los peregrinos los comentarios y declaraciones vehementes se sucedían entre vaso de cerveza, chingo de la bota o botella de agua. Las pellas de gofio, los huevos duros y los pinchos morunos no enyugaban lo suficiente los comentarios de la población con un puntito indignado.

Nadie da puntada sin hilo y utilizan las fiestas populares para ganar votos con vistas a las próximas elecciones

Las nuevas normas, producto de una exacerbada interpretación de las normas que rigen las aglomeraciones y los espectáculos públicos por parte de la alcaldesa de Güímar. La cual, como buena política, niega siempre que haya sido ella, cuando es ella la directora del plan de autoprotección y emergencia.

Bufón. hombre que vende buhonerías

Un tal practicante de corresponsal conocido en el mundo entero por sus espectaculares artículos culturales. Ha escrito un artículo en un blog llamado Gomera Digital titulado “Un payaso anda suelto por Güímar”.
Este Zurbarán de las letras ha descubierto nuestro pueblo por la música dictada por quienes; ni saben, ni conocen, ni estudian, ni nada. Esto sería perdonable si no me hubiese molestado en ver el currículo de este escribiente con título de periodista. Un prodigio vudú se ha comido la mitad de su alegato donde despiezaba el cobro al que somete D. Pedro Damián Hernández al Ayuntamiento, todo un atraco comparado con los emolumentos de los miembros del equipo de gobierno. Este Velázquez de los símbolos se olvidó que D. Pedro es miembro de la oposición no del Equipo de Gobierno.

Sosiego

Sosiego en un templo de la montaña

«En el Señorío de Yamagata hay un templo en la montaña llamado Ryusyaku. Lo fundó el gran maestro Jikaku y es un lugar famoso por su silencio. Como me recomendaron que fuésemos a verlo, tuvimos que regresar a Obanazawa y caminar cerca de siete ri. El sol no se ocultaba aún y pedimos hospitalidad en uno de los asilos para los peregrinos que se encuentran en las estribaciones del monte. Después subimos al santuario, que está en la cumbre. La montaña es un hacinamiento de rocas y peñas, entre las que crecen pinos y robles envejecidos; la tierra y las piedras estaban cubiertas por un musgo suave y todo parecía antiquísimo. El templo está construido sobre la roca; sus puertas estaban cerradas y no se oía ningún ruido. Di la vuelta por un risco, trepé por los peñascos y llegué al santuario. Frente a la hermosura tranquila del paisaje, mi corazón se aquietó:

Shizukesa ya — Iwa ni simiiru — semi no koe

¡Quietud!
El canto de las cigarras
se hunde en las rocas».

Sendas de Oku, Basho Matsúo. La traducción es de Octavio Paz.

La deshonrada calle Guaza

Subida de Guaza hacia Los Cuatro Caminos

Subida de Guaza hacia Los Cuatro Caminos

La pasión de la empresa de aguas de Güímar por horadar las calles al grito de Gerónimo parece no tener fin. Acribilla nuestras calles con la pasión de los obsesos con cierto regusto solo alcanzado por los gourmet.
La calle de Guaza fue reasfaltada no hace dos años y nuestra empresa de aguas no dudo en penetrar, con rudeza desconocida por varios sitios a la calle. La calle miro con tristeza como era deshonrada por varias áreas y en distintas ocasiones. Hora a medio metro, hora un metro, hora medio metro cuadrado, hora 50 ctm. cuadrados.
Doña Carmen Luisa permite la impunidad de esta empresa terrorista del asfalto. Nos tienen las calles que dan pena en cualquier punto de nuestro atribulado callejero. Que se reparen las desvencijadas tuberías está bien incluso es lo más sano, pero que la responsabilidad del perfecto arreglo del desconche también.
Doña Carmen, Don Sixto y D. Javier son los responsables de esta constante desidia.

Un hoyo producto de las reparaciones de la empresa suministradora de agua

Un hoyo producto de las reparaciones de la empresa suministradora de agua

 

El “Recibimiento” en Güímar: una cuestión de bandera

Por Pedro Damián Hernández. Detesto las polémicas especialmente cuando son huecas. Me parece frívolo y absurdo llenar el espacio de los medios de comunicación con diatribas que no lo merecen. Es por eso que, tras sufrir en la primera quincena del mes de julio un ataque gratuito y ridículo por los miembros del Partido Popular en Güímar y, especialmente, de la persona que por ostentar la alcaldía del municipio se supone ocupada en asuntos trascendentes, preferí dejar pasar el plazo de casi tres semanas antes de redactar esta respuesta con la esperanza de que estas líneas sean más una aclaración (lo que yo pretendo) que un regodeo en la polémica (lo que ellos pretendían).

En el pasado día 13 de julio, como colofón de las fiestas de San Pedro del año 2014, se celebró en Güímar el tradicional “Recibimiento”, acto en el que la comisión de fiestas entrante (en este caso, San Pedro Abajo), recibe el testigo, en forma de llaves de la organización de las fiestas por parte de la comisión de fiestas saliente (San Pedro Arriba en esta ocasión). Ese día, la comisión que recibe las fiestas aprovecha para hacer en forma de crítica una crónica divertida y familiar de los pequeños fallos y anécdotas hayan tenido lugar en la fiesta que recién termina. Las bromas suelen ser un derroche de acidez e imaginación, que hace las delicias del público, que cada año colecciona las tradicionales coplas que se reparten en la comida final que remata este inocente acto. Aunque el papel principal en las parodias lo tiene la comisión entrante, algunos vecinos particulares han colaborado en las mismas, como el recordado Manuel Estupiñán Román, que leía sus propias coplas cada año. Nada extraordinario y similar por otra parte, salvando las debidas distancias, a la letra de las murgas, los temas de las fallas de Valencia y otros eventos en este país y estas islas tan aficionados al cachondeo.

La lata del pimentón

He leído con mucha atención el artículo que hoy publica Pedro Damián, concejal del Ayuntamiento de Güímar en el periódico ‘El Día’. Pedro aclara los motivos que le llevaron a engalanar su casa de plaza de San Pedro de manera estrafalaria y burlesca el día de la entrega de llaves de las fiestas de San Pedro. Una explicación innecesaria para los güimareros pero indispensable para el resto de los tinerfeños, quienes desconocen nuestras costumbres y querencias.

Aguantadito

Hoy, en una calle del pueblo, interrumpiendo la circulación, me he encontrado un coche aparcado al borde de la acera. La conductora se había apeado y hablaba con otra señora que pasaba por allí de las cosas de ambas. Mientras yo esperaba en mi coche a que pasara un vehículo que circulaba en dirección contraria, oí como una le decía a la otra mientras ponía cara de contar un secreto: «La veo aguantadita y como más fuertita, y eso…». Al mismo tiempo la confidente tiró del cuello un poco hacía atrás y tocó levemente el antebrazo a la otra.

Los maniquíes de Pedro Damián

Sigo a los comentarios y la intervenciones públicas de Antonio Alarcó. Sobre todo en la radio,donde ahora se prodiga menos, aunque puede ser que no sea yo asiduo de las emisoras en las que interviene. Es un personaje interesante porque es el estereotipo de un sector de la sociedad tinerfeña. He visto su entrada de Facebook en la que afea a Pedro Damián, concejal de Güímar, ciertos vacilones que este se gastó el pasado domingo, día de la entrega de las llaves por parte de la comisión de fiestas de San Pedro Arriba a la comisión de San Pedro Abajo.

¡Y se pasaron un pueblo!

Antes de empezar con estas líneas, quiero agradecer la gran acogida que tuvo el primer número de una serie de artículos que tengo pensado escribir. A los que me han criticado gracias, por hacer que tuviera mayor difusión, a los que dedicaron su tiempo a ponerme verde haciendo escritos de contra opinión, mil gracias por darme una importancia que no tengo ni merezco.

Un dato objetivo, el artículo “¿algo cambió el trece de mayo?” Lo leyeron más de mil personas en la página de El Cañizo y cientos en el Facebook, a los miles de lectores muchísimas gracias porque me animan a seguir escribiendo, bueno, pero vamos a la materia que es lo que interesa.