Las borracheras de la crisis

A más de uno le tengo dicho que la borrachera no es la solución de los males del presente, ni siquiera parche de urgencia para las malas querencias o desamores, a los cuales se les supone una vocación de pasado; por consiguiente, no debería haber beodos que se den a empinar el vidrio por un quítame allí lo que pasará mañana, o pasado.  El malquerido se emborracha, más que nada, por reverberar los ecos interiores de su maltratado ego y abominar de los desajustes de su cordura.