Cuando Aznar salvó al vino

En ocasiones viene más a cuenta tirar de repertorio y hurgar en viejas lecturas que navegar por mares procelosos, por muy literarios que sean; en ocasiones, las viejas lecturas mitigan más la fatiga y el hastío de la mala perspectiva de la economía que las compañías con los demonios domésticos de los que escriben. En ocasiones las exploraciones a cara de perro de lecturas desconocidas amenazan la tranquilidad que invocamos desde el hartazgo.