Y de San Pedro ¿qué?

En esta crisis económica que atravesamos surge una y otra vez, a pesar de que las autoridades políticas y monetarias intenten remediarlo, el problema de la banca pública española; porque para sorpresa de muchos ciudadanos hemos descubierto que el sistema financiero español es mayoritariamente público, certidumbre que también procuran los dirigentes soslayar, bordeándolo como las olas arremeten contra los malecones: con disimulo de espuma blanca y salada. Salerosos estos políticos nuestros de cada coche oficial con metacrilato a prueba de la balacera del calibre nueve milímetros, teléfono intervenido por la competencia interna o externa y maletero para que el primer enterado deje óbolo, o sea, para que el primero en enterarse de lo que haya de publicar el boletín deje estipendio estupendo y pille. Mi hermano de los chinos de jonkón sostiene que el hombre viejo al que le da por lo verde, en lugar de jugar al tute, deviene en viejo pillo. Ni punto de comparación con el político pillastre.