La ley de la palanca

Me preguntaba ayer un conocido, que suele leer los escritos que invento en este periódico, sobre la duración de la actual situación económica, que él llamó de crisis y servidor, que no tiene por mérito imprecar en un lenguaje políticamente correcto, nombra como recesión de caballo percherón, animal que no sé si será el más potente y poderoso de los equinos. Nadie sabe en estos momentos la fecha de la mejoría de esta peste económica que nos asola y conduce al paredón del fusilamiento a nuestro nivel de vida, ese sueño de principios de siglo que tan plácidamente gozamos entre sábanas de colesterol y kilos de chicha.