La marea roja y la marea azul

El  mercadillo del agricultor de Güímar es una ribera de mareas, con musgo de coles, lechugas y calabacines, también olor a varas de azucena que las señoras mayores le llevan a sus muertos en Salamanca con la misma cadencia que caen las hojas de la semana. Hoy he conocido  “una chica ye-ye”, lo supe porque llevaba estas palabras escritas en el envoltorio de un ramo de rosas cuyos pétalos imitaban el fuego, seguro que lo puso la florista para recordar la reserva.