El accidente exótico

El comentario que hoy hace a mi artículo Yomismo me ha ruborizado. Me ha recordado un pasaje del capítulo segundo de ‘El Retrato de Dorian Gray’, del escritor británico Oscar Wilde: “Al ver a lord Henry, un ligero rubor le coloreó las mejillas y se puso de pie. -Le ruego que me disculpe, Basil, pero no sabía que tenía compañía”.

La destrucción de la inocencia

El cineasta neoyorquino Robert Mulligan falleció el pasado viernes a los 83 años de edad. El director de clásicos como Matar a un ruiseñor o La noche de los gigantes y hermano del también director y actor Richard Mulligan. Murió a causa de un padecimiento cardiaco en su casa de Connecticut. Dirigió películas como Matar a un ruiseñor, inspirada en To Kill a Mockingbird, una novela que fue escrita por Harper Lee, publicada en 1960 y que fue galardonada con el Premio Pulitzer. Esta novela se ha convertido en un clásico de la literatura americana y trata de los problemas raciales en el sur de Estado Unidos, aunque también refleja de manera magistral la sociedad de las profundidades de la América sureña en esos años. Trata también el tema de la destrucción de la inocencia, la destrucción de la belleza intrínseca del mundo que nos rodea por ser necesario al que ejerce el poder. El protagonista, Atticus, regala a sus hijos sendos rifles de aire comprimido como regalo de navidad instruyéndoles al mismo tiempo en el uso que pueden dar al arma: pueden matar todas las urracas azules que deseen pero les conmina a no matar a los ruiseñores porque es pecado matarlos. Uno de los hijos muestra su extrañeza a su vecina, la señorita Maudie, cuya explicación es inquietante: “They don’t do one thing but sing their hearts out for us.” , esto es: “Ellos no hacen otra cosa que cantar con su corazón para nosotros”. Los políticos no deben servir plomo caliente a nadie y aún menos a los que sólo se ocupan de hablar, aunque lo que cuenten no sea agradable a sus oídos. Los periodistas, los que dan las noticias y los que hablan de lo que ven y de lo que sienten son los ruiseñores y no se debe disparar sobre ellos; tampoco sobre las urracas azules, es lo que pienso. No vale la pena nombrar a ningún político de nuestro Ayuntamiento y tampoco sus extravagancias.