HOJA de las PARROQUIAS DE S. PEDRO APÓSTOL y de STO. DOMINGO DE GUZMÁN DE GÜÍMAR: Vº CENTENARIO de la construcción de la Ermita de El Socorro. Semana del 22 al 28 de Febrero de 2010. Comienza a utilizarse el Volumen II de la Liturgia de la Horas. Salmos de la Iª Semana del salterio. EDITORIAL: SANTA CUARESMA UN “PLAN” PARA TI. Aunque <<todo tiempo está en manos de Dios como en una gavilla>>, aunque cada día es un regalo de Dios, ahora puede ser un tiempo especialmente gratificante. Empezamos una etapa distinta de nuestro caminar cristiano. La Cuaresma es <<un camino de preparación espiritual más intenso, nos dispone a celebrar mejor la Pascua, hacer experiencia del poder de Dios>> (Benedicto XVI).
Hacer experiencia. No nos conformamos con cumplir unos preceptos, celebrar unos ritos o escuchar unas palabras. Lo que necesitamos es experimentar el poder y la gracia de Dios. Un Dios que se complace en perdonar y bendecir, que nos acompaña en el camino, <<que cambia nuestro luto en danzas, cura nuestras heridas con el aceite del consuelo y el vino de la esperanza. Un Dios que es capaz de dar la vida por mí: Me amó y se entregó por mí >> (Ga 2,20). He aquí la fuerza poderosa que nos salva y nos capacita para vivir y amar. Pero en la Cuaresma ¿no hay que ayunar y guardar abstinencia, rezar más y hacer sacrificios, cargar con la cruz? Sí, pero todo eso tiene que brotar de una fuente secreta e íntima. No se puede hacer por imposición, sino porque quema el corazón. <<El verdadero ayuno tiene como finalidad comer el alimento verdadero, que es hacer la voluntad del Padre>>. Ayunamos de pan para comer manjar del Cielo. <<No sólo de pan vive el hombre, sino de toda Palabra de Dios>>. (Mt 4,4). Y ayunamos para que no tengan que ayunar otros hermanos. <<¿Había que doblegar como un junco la cabeza, echarse en saco y ceniza? ¿A eso llamáis ayuno y día grato a Yahveh? ¿No se será más bien este otro el ayuno que Yo quiero: desatar los lazos de la maldad, partir al hambriento tu pan y recibir en tu casa a los pobres sin hogar?>>.(Is 58,5-7).
Ninguna obra buena, ningún ejercicio cuaresmal tiene valor si no lleva la marca de la misericordia. Que tu corazón se convierta en una fuente de misericordia, cuando reces, cuando te mortifiques, cuando cargues con tu cruz. Entonces brillará tu luz. Reza el Padrenuestro, pero sintiéndote hijo y hermano de todos. Ayuna, pero para sentar en tu mesa al hambriento. Haz el Vía Crucis, pero para cargar con la cruz del hermano. Comulga, pero experimentando con fuerza la Pasión y la Pascua de Cristo, que se entregó por amor. Sólo así, nos sentiremos incondicionalmente amados y nuestra vida puede abrirse a la mayor esperanza. En esta Cuaresma repasa la misericordia que Dios ha tenido contigo. Cuéntala y cántala, como la Virgen María. Y después de comprobar tanta misericordia, <<sé misericordioso, como vuestro Padre es misericordioso>>. (Lc 6,36). Ten misericordia con el pequeño, con el débil, con el ignorante, con el pecador. Ten misericordia con el que te ofende o ignora, con el que no te quiere. Ten misericordia con todo el que sufre. Ofrécele la medicina de tu compasión. El Mesías, sabes, no hizo otra cosa que volcar el Corazón de Dios sobre las miserias humanas.
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