Lukoil | El Cañizo

El Cañizo, Revista Independiente del Valle de Güímar

Rafael, tenemos cosas importantes que hablar

Artículo archivado en Opiniones de nuestros lectores el 25 de noviembre de 2008 y enviado por JuanMiguel

En el artículo de ayer nos referíamos a la enorme polvareda que se ha levantado en la meseta castellana y en el valle del Llobregat motivada por los fuertes vientos causados por la participación regia en la operación para la entrada de la empresa rusa Lukoil en la española Repsol. Nos venimos ocupando del tema desde el pasado jueves. La trama es especialmente relevante porque tiene todos los ingredientes necesarios para suponer un hito en la política española en el epílogo del año que apuramos; la batalla de intereses económicos que se libra no sólo es relevante en la política doméstica española, sino también en la situación geoestratégica del sur de Europa, donde como ya veíamos ha puesto su punto de mira la madre Rusia para expandir su área de influencia energética en pinza con el gas de Argelia. Mientras esto sucede determinados políticos canarios siguen pensando que lo importante de la situación energética de Canarias consiste en dar gusto a diez ecologistas que no tienen otro objetivo que meterse en los equipos de redacción de cualquier plan de impacto ecológico que se tercie; también piensan estos funcionarios de lo que para ellos no es sino una empresa empleadora, que la financiación de las campañas mediáticas contra los intereses estratégicos canarios tiene como fuente las colectas en la plaza de la basílica de Candelaria. Cerebros. Este artículo tiene más texto aquí…

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Miguel Zerolo me ha dado un disgusto

Artículo archivado en Opiniones de nuestros lectores el 25 de noviembre de 2008 y enviado por JuanMiguel

La sorpresa es el nombre del rey, lo cual me recuerda la admiración que siento por el Nombre de la Rosa, donde tanto se enumera. Una de la razones de los eufemismos del lenguaje anida en el pánico por pervertir antiguas escenografías y querencias; el miedo a quebrar los iconos se produce cuando el progresismo, entendido como evolución de las ideas, teme a desbancar lo añejo, lo que siempre ha sido. Llegados a esa tesitura se dice que el transgresor es un iconoclasta. No es lo mismo pronunciar el nombre del rey que reseñar al titular de la institución histórica; puristas hay que, cuando la realidad negativa de los hechos es evidente hacen distinción entre la Corona y el Rey dando a entender que la primera es eterna o, al menos que trasciende en la historia; mientras que el soberano puede ser, se ha dado el caso, un cabeza de chorlito o un gilipuertas, sin más reconocimiento auténtico que el de traspasar sus genes, si se da el caso. Este artículo tiene más texto aquí…

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